Carlos Verona sólo se inclina ante Tom Pidcock en las cumbres de Andorra

Carlos Verona sólo fue superado en la carrera de casa por Tom Pidcock, uno de sus ilustres vecinos del Principado, tras el esfuerzo de más de 4.000 metros de desnivel en 125 kilómetros de la Clásica Morabanc Andorra, la carrera que impulsó el ciclista sanlorentino el pasado año con vocación de erigirse en un ensayo de gran nivel para el Tour de Francia. El gurriato del Lidl-Trek, muy afinado tras sus demostraciones en las etapas más duras del Tour de Auvernia, antiguo Dauphiné, volvió a demostrar que llegará a la gran carrera francesa en un estado óptimo, tras firmar su mejor resultado en lo que va de temporada sobre un trazado que incluía las ascensiones a Envalira, Ordino, Pardines, La Comella y el exigente final en el Col de la Botella (11 kilómetros al 7% de media).

Fue en esa subida final donde Carlos Verona sacó a relucir el nivel de escalada que ya había mostrado en subidas como las de Richemond o Aravis, en el Tour de Auvernia, entrando en la selección definitiva junto a ciclistas como Sepp Kuss, Chris Harper, Ben Tulett, Simon Carr y el propio Pidcock. El sexteto siguió la estela del ataque de Julien Bernard, compañero del serrano en el Lidl-Trek, y fue engullendo tras el francés a los restos de la fuga que protagonizó la jornada, encabezada por Jefferson Cepeda, quien había coronado en cabeza el Col de Ordino.

El sanlorentino brilló en la Clásica Morabanc Andorra, la carrera de la que es organizador, y acabó a sólo dos segundos del campeón británico, para seguir acreditando un buen momento de forma de cara a su sexta participación en el Tour de Francia, que comenzará el 4 de julio en Barcelona  

El grupo cabecero se rompió en la subida posterior a Pardines, y ya en la ascensión final Julien Bernard había adelantado a todos para iniciar el puerto decisivo con más de medio minuto de ventaja. Fue Chris Harper el primero en atacar por detrás, luego lo hizo Sepp Kuss, y juntos abrieron un pequeño hueco, pero la reacción de Tom Pidcock cerró la brecha. Carlos Verona, muy atento al movimiento del británico, logró alcanzar los metros finales en condiciones de disputar la victoria, pero Pidcock fue más rápido en el mano a mano final. El podio quedó entre vecinos, puesto que tanto el nuevo campeón como Kuss, que acabó tercero a ocho segundos de Verona, también residen en Andorra y conocen a la perfección el terreno de la prueba del Principado.

Doble satisfacción de Verona

“Ha sido una segunda edición muy especial, no sólo por el segundo puesto, que la verdad no me esperaba terminar tan arriba, con gente como Pidcock o por delante de Kuss, sino porque la carrera va creciendo y se va consolidando, con cada vez más gente animando en las carreteras. Creo que tenemos carrera para rato”, dijo el de San Lorenzo, promotor de una Clásica Morabanc que reunió a cinco equipos de la máxima categoría del World Tour -Lidl-Trek, Movistar, Education, Visma y Groupama-, 11 escuadras Pro-Team, entre ellas Ken Pharma, Caja Rural, Euskaltel, Cofidis, Burgos y Pinarello, dos Continentales y las selecciones de Andorra y de España sub-23. En total, 129 corredores.

Carlos Verona retomará este lunes los entrenamientos con vistas al Tour de Francia, que arrancará en Barcelona el próximo 4 de julio. A falta de que se haga oficial la formación definitiva del Lidl-Trek, se da por segura su inclusión en el ocho de la escuadra norteamericana, que presumiblemente estará liderada por Juan Ayuso y Mattias Sjklemose, atendiendo a lo visto en el Tour de Auvernia y a las propias palabras del sanlorentino tras acabar su clásica: “Mañana seguimos entrenando, que el Tour está a la vuelta de la esquina”.      

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