El Galapagar castiga las precauciones del líder con otro zarpazo de Ferre (1-1)

El Galapagar tiró del ‘factor Ferre’ para rescatar un punto ante el líder, un Móstoles URJC que le planteó un partido en modo playoff, es decir, sólido como una roca y dispuesto para golpear en el momento crítico. Lo hizo con el gol de Nabil, al cuarto de hora del segundo tiempo, pero el 1-1 del nuevo delantero arlequinado, remachando un centro chut de Buceta en un más que posible fuera de juego, lo neutralizó y dejó a los de Gonzalo Ónega sin el botín de los tres puntos que les hubiese dado el liderato en solitario. Hubo razones para la protesta, pues la percepción, tanto a primera vista, como en las esclarecedoras imágenes tomadas por Radio Marca Sierra, con Ferre claramente por detrás del último hombre de cierre en la línea de zagueros -el lateral Pablo Merino-, así lo delataron.

Sin la ayuda del videoarbitraje, imperó el primer vistazo de López Montalbán, que señaló el centro del campo, y el 1-1 llevó justicia al marcador, pues el Galapagar en ningún momento mereció ir a remolque en el marcador, dentro de un partido equilibrado, entre dos equipos que, por lo general, parecieron jugar a romper el empate en una jugada episódica. Sólo la controvertida expulsión de Hugo Neves, a nueve minutos de final, provocó la carga total arlequinada y, ahí sí, las cosas se desbocaron, al punto de que el Galapagar rozó el remonte con varias llegadas peligrosas, sobre todo con la volea final de Buceta que pudo suponer el 2-1, con el Móstoles agazapado en inferioridad.

El nuevo delantero arlequinado anotó otro valioso gol, esta vez en un más que posible fuera de juego, para establecer un justo empate ante el Móstoles, que se había adelantado con un tanto de Nabil

Ferreres encara cerca del área con el balón controlado
Ferreres encara cerca del área con el balón controlado / Fotografía: Vidal Fraguas        

Equilibrio hasta el 0-1

La primera hora de partido repartió fases de dominio y apenas contó ocasiones de gol. El Galapagar, con Ferre como único delantero nato, en ausencia de Gonzaga y con Buceta reservado tras la operación bucodental que le había dejado fuera del partido Leganés, trató de que prevaleciera la seguridad en los pases sobre el vértigo en el ataque. Entre lo poco destacado de la primera parte se contó una jugada individual de More, de nuevo muy punzante en sus conducciones, que obligó a lucirse a Brea con una mano para conjurar el tiro cruzado del 10 galapagueño.

El Móstoles, ya sin el filo del gran Víctor Sánchez, máximo artillero de Tercera reclutado por el Córdoba, dejó a Nabil para que buscara arriba y dispuso de un medio campo con mucha misión defensiva para Kanouté, cuyo trabajo fue sensacional hasta su sustitución, y creativos como Oier Herrera o Pepe Delgado. Un equipo con hechuras de Segunda RFEF, bien cosido, pero a la hora de la verdad sin las grandes amenazas que se le presuponen a un líder. A ello contribuyó el evidente crecimiento defensivo del Galapagar, que ya contó con el regreso de Jaime Heras en el lateral izquierdo, y con el ya habitual rigor de Pliego, César Valero y Josele Vicente. Con todo ello, a nadie le extrañó el 0-0 al descanso.

Ocasión de More en los minutos finales del partido
Ocasión de More en los minutos finales del partido / Fotografía: Vidal Fraguas

Con el partido pendiente de un detalle desestabilizador, éste llegó a los 13 minutos de la reanudación, cuando un pelotazo desde la retaguardia del Móstoles habilitó la carrera codo con codo de Hugo Neves con Pliego. El extremo portugués, hasta entonces muy desasistido, ganó la partida al central con una carga al límite de lo legal y metió el pase de la muerte para que Nabil marcara a placer. El 0-1, en el contexto de un partido tan táctico y cerrado, pareció un mazazo de consideración, y la cosa pudo ir a peor si Nacho Esteban, en una intervención espectacular, no hubiese sacado el 0-2, con un vuelo en retroceso para desviar a córner un intento de vaselina de Rubén Díaz desde la divisoria.

Lesión de Portilla y expulsión de Neves

Con el partido cuesta arriba, Javi Zamorano echó mano de Buceta y De la Torre, y dos minutos después de Mike, en su caso tras la lesión de Portilla, que tuvo la desgracia de caer muy mal tras una carga pasada de vueltas de Neves. El veterano extremo acabó en el hospital con una más que posible fractura de clavícula, según describió después su entrenador, y pudo haber dicho adiós a la temporada, precisamente ante su antiguo equipo. Un contratiempo de primer orden, que llegó justo cuando Portilla empezaba a exigir de verdad a Paredes por su banda derecha.

Con todo, la entrada de Mike abrió el campo por el otro lado, y la de De la Torre potenció el papel de Álex Ciria, que tomó el mando del partido dando mucho sentido a cada ataque. Con el 14 con mando en plaza, el Galapagar llevó el partido al campo mostoleño y empezó a hurgar en las bandas y a cargar el área de centros, exigiendo ya de verdad a la última línea de un líder, al que se le terminaron de multiplicar los problemas con la rigurosa segunda amarilla a Neves. El portugués se fue a la calle por una falta que pareció sin más sobre De la Torre, y la carga total del Galapagar fue un hecho contra diez, con César Valero sumándose al ataque y los laterales constituidos en extremos.

El gol de Ferre, polémica aparte, fue consecuente con ese guión, que también habría admitido incluso el 2-1, con el Móstoles obligado a achicar atrás. Mas el resultado fue justo, pues repartió los premios menores: al Galapagar le dio un punto ante el líder para elevar su racha a cinco partidos invicto, y al Móstoles le concedió seguir al frente de la tabla, en el triple empate con Las Rozas y Atlético de Madrid C.

Jaime Fresno

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