El Escorial aguanta el asedio final del San Lorenzo (3-1) y responde a la presión del Atlético Leones

El Escorial superó la prueba del San Lorenzo, al que ganó por 3-1, y ya sólo teme como gran amenaza para el ascenso a Preferente al Atlético Leones de Castilla, que pasará por Navaarmado el 24 de mayo. El gran Clásico volvió a llenar hasta los topes el campo de la Villa y deparó un partido más equilibrado que el de la ida, con el San Lorenzo muy cerca del empate, tras frenar en muchas fases a la mejor delantera del Grupo 1 de Primera.

El gran Clásico volvió a llenar Navaarmado y tuvo polémica en los tres primeros goles: el San Lorenzo se quejó de la falta que precedió al 1-0 y del penalti cometido sobre Adri Herranz que acabó en el 2-0 de Sito, mientras que el gol gurriato del 2-1 vino precedido de fuera de juego

Sólido San Lorenzo

El rigor táctico y la motivación extra de la cita de los sanlorentinos minimizaron las virtudes del ataque cacique, que fue atado en corto, sobre todo en una primera parte en la que el cuadro gurriato selló la banda de Sito, con el gran trabajo de ida y vuelta de Diego, e hizo la vida imposible a Álex Cano, sobre el que Titi hizo una marca sobresaliente, cada vez que el 9 trataba de alimentar de espaldas la llegada de la segunda línea. Sólo un detalle escapó al control azulgrana en ese periodo, y fue de Hugo Becerra, ya a siete minutos del descanso: el ex del Galapagar controló un balón en el balcón del área, escorado a la derecha, caracoleó entre la nube de defensores que le flotaban, y se sacó un disparo angulado que sorprendió a Gabi Hontoria por su palo largo: 1-0.

El San Lorenzo reclamó que la acción vino precedida de un “balón a tierra” que Luis María Bailly-Baillière no había concedido inicialmente, sí cuando se lo pidió Adri Herranz, por estimar que el trencilla le había estorbado. El joven colegiado de Torrelodones, solo y sin asistentes, cedió a la presión, en el único error técnico de una actuación prácticamente impecable, dada su soledad y el tipo de partido, y la jugada se reseteó para castigo del San Lorenzo.

Adri Herranz decide

La segunda parte mostró a un El Escorial algo más liberado, con un punto más de verticalidad, en la medida en que fue apareciendo Adri Herranz en zonas de último pase. Fue él quien recibió en el área un servicio de Hugo Becerra desde la derecha para forzar el penalti del 2-0, dando aparataje a su caída en el contacto con su defensor. Según desveló después Sergio Soriano, el hábil 10 de la Villa “me dijo que se dejó caer porque no llegaba ya al balón”. Típica jugada que, por posición, cerca de la lateral del área, hubiese visto mejor un juez de línea, pero con eso también se juega. El árbitro pitó y Sito, con su habitual destreza, hizo el 2-0, en lo que fue su gol número 29 en Liga.

Con todo cuesta arriba y casi todo el segundo tiempo por delante, Sergio Soriano echó al San Lorenzo al monte, sacrificando a Iván Vall por Cristian, y a Driss por Rivas, y los azulgranas se fueron decididamente a por el gol, con un cambio de mentalidad que enganchó a su nutrida parroquia, mayoritaria en la zona de su ataque. Sin una gran fluidez en el juego, el San Lorenzo fue generando centros laterales, saques de esquina y un merodeo recurrente del área, mientras El Escorial encontraba cada vez más espacios para correr, lo que más le gusta. En ese partido más abierto, el San Lorenzo acabó metiéndose de lleno con el gol de Rivas, que remachó a placer una buena triangulación del ataque gurriato. Ese gol tampoco escapó a la polémica, pues hubo fuera de juego en el pase filtrado a Josito, antes de que el ariete sirviese el 2-1, según se admitió después. De nuevo, sin juez de línea, nada que hacer más allá de la primera percepción.

Con veinte minutos por delante, y el San Lorenzo espoleado por el gol, El Escorial se vio achuchado, y anduvo muy cerca de recibir el empate, sobre todo en un disparo mordido de Josito que fue a estrellarse en el palo derecho de la meta de Alberto. Sin embargo, el arsenal cacique seguía ahí, saliendo con peligro a la contra y con Adri Herranz activado entre líneas, ya con mucho campo de acción. Fue el 10, especialista en Clásicos, quien acabó con todo suspense, en complicidad con Titi, que había sido el primer cambio de Juan Carlos Martín Puga para trabajar la banda derecha de arriba abajo.

Por allí llegó la sentencia, ya en el sexto minutos del añadido, con una colada a campo abierto que acabó en un disparo cruzado y a romper del 11. Gabi Hontoria se sacudió como pudo el trallazo, pero el rechace cayó a los pies de Adri, que no perdonó, entre la algarabía de Navaarmado y los lamentos de un San Lorenzo muy meritorio en su despliegue, teniendo en cuenta la artillería de un El Escorial que, tras visitar este domingo al Villaviciosa C (16:30 horas), pasará a velar armas de cara a la batalla final ante el Atlético Leones, presumiblemente con el ascenso en juego.

Jaime Fresno

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