Buceta aparece tras la tormenta para prolongar la historia del Galapagar en Tercera División
El Galapagar seguirá por sexta temporada consecutiva en Tercera, tras ganar 3-1 a Las Rozas en la jornada final para esquivar los arrastres con una escalada hasta la décima posición. Lo hizo con la varita mágica de Pablo Buceta, que apareció en el ecuador de la primera parte para asestar dos mazazos decisivos en tres minutos, el segundo absolutamente memorable, con un disparo parabólico desde casi la divisoria que superó el vuelo en retroceso de Álex Herrero.
No cupo más épica en el partido, tras un arranque marcado por el fuerte aguacero que comprimió el lleno de El Chopo bajo la cubierta de tribuna, a la antigua, con gente en segunda y tercera fila mirando entre las cabezas de los de delante. A la que amainó, el canterano hizo historia con los dos goles que abrieron y cerraron tres minutos explosivos, pues Buceta, entre medias de ambos, pudo hacer otro gol lanzándose como un poseso a empujar un servicio de De la Torre desde la izquierda. Se estaba comiendo el campo.

“Anoche hablé con Greci y Pliego de que teníamos que salir a por todas, ir todos juntos”, confesó después el ariete canterano. Minutos antes, en el cambio con el que Javi Zamorano le había premiado en el minuto 88 para que se fuera en loor de multitudes, Buceta había llorado en su camino hacia el banquillo, entre abrazos de sus compañeros, el último de su entrenador, ya con el balón nuevamente en juego y la tranquilidad del 3-0, luego maquillado por Cuéllar sobre la hora.
Entre la emoción del momento, el estrés del último mes y la certeza del objetivo conseguido, el delantero con hechuras de guerrero griego, fue devorado por las mejores sensaciones que puede vivir un futbolista: aclamado por los suyos, en su casa de toda la vida, protagonizando con un doblete, cinco años después de firmar uno de los dos goles del ascenso en Alcalá de Henares, y de hacer otros dos goles al Dosa para ganar el título de Liga. Es el ídolo de toda una generación, y su firma en la salvación definitiva fue de justicia poética.
El delantero marca dos goles en tres minutos, el segundo desde 45 metros, para encarrilar la victoria por 3-1 en el derbi del Noroeste que da la salvación, ante un Las Rozas superado en fe e intensidad, pese a su mayor manejo del balón

Pegada clave
El Galapagar recuperó su mejor versión en El Chopo, donde había perdido sus tres últimos partidos. La transformación fue casi total desde el saque de centro, cuando Jaime Heras ya estuvo a punto de marcar en la primera acometida, con un disparo en el interior del área que sacó como pudo Álex Herrero. Fue un Galapagar directo, con Ferre y Buceta arriba, con Figueroa y More como elementos flotantes por detrás, y un punto de intensidad que Las Rozas sólo pudo aplacar con el balón, inferior como era en las pelotas divididas.
Pasado el temporal local, y ya bajo el temporal meteorológico, el equipo de David Muñoz tomó sitio, a partir de David Rodríguez, clave para templar el juego azulón. Con él en el origen del juego, Las Rozas fue encontrando balón y, con él, a Juanito, cuyas conducciones en vertical empezaron a inquietar. A los trece minutos, el menudo atacante roceño se filtró entre la defensa y quedó para el mano a mano con Nacho Esteban, que le rechazó el tiro de gol para que el balón le llegara a Álvaro Portero. La defensa conjuró el segundo remate casi bajo palos. Esa acción, unida a un primer intento de Rafa Camacho, en un golpe franco que se fue fuera por poco, enseñó el peligro de Las Rozas, siempre buscando ensanchar al máximo las estrecheces del Chopo, con Jorge acostado a la derecha, y esta vez, con Marcos Gozalo en la izquierda, como medida profiláctica con Nacho, el carrilero titular de ese sector, reservado para la gran batalla del playoff, igual que Kevin de la Llave.
Durante ese primer tramo, el plan pareció haberle servido a Las Rozas para, primero capear el temporal, y después apuntarse las mayores amenazas del partido, pero la pegada necesaria en los partidos al filo fue cosa exclusiva de Buceta, cuya apoteosis de tres minutos se llevó casi todo por delante. El primer gol coronó una jugada limpia, gestada desde atrás en un peloteo aparentemente inocuo entre Ciria y De la Torre, que se aceleró con un pase profundo por la paralela de la derecha de Guille Tenorio. Ferre, pleno de clase, pinchó el envío en el aire y descargó de inmediato un centro atrás, al corazón del área, que pilló a la defensa volviendo y a contrapié. Buceta, pleno de fe, ganó la acción a Jorge y cruzó un remate mordido que se le coló a Herrero por su palo derecho.
El 1-0 metió al Galapagar en la especie de trance que desembocó en el segundo golazo de Buceta, y a Las Rozas en una fase de aturdimiento que pudo costarle un castigo mayor antes del descanso, cuando Herrero salvó el tercero tras otra buena jugada entre Ferre y Tenorio, dos de las mejores piezas arlequinadas en el partido.
David Muñoz reservó a jugadores apercibidos de cara a un playoff que Las Rozas jugará finalmente como cuarto clasificado ante la AD Torrejón, con la ida el próximo domingo en Navalcarbón

El Galapagar administra la renta
Tras la reanudación, Las Rozas tuvo la última ocasión de discutir el partido, cuando en el primer minuto de juego Jorge estampó el poste lo que hubiera sido el 2-1 en frío. Pasado el susto, que llegó con medio Chopo volviendo del bar, el Galapagar se dispuso para responder a la acometida posicional de Las Rozas, con la línea tirada al medio campo y su colección de peloteros flotando por delante. No tardó David Muñoz en echar mano de Borja Pascual, y más tarde de Nacho, Raúl Veres, Asensio y Cuéllar, pero el Galapagar resistió con las líneas juntas y un rigor táctico sobre el que tuvo mucho que ver Greci, tan pronto escolta de Pliego en el eje de la zaga, como refuerzo de los medios centros en el trabajo sin balón.
Borja Pascual trató de buscar las rendijas, pero la cosa no pasó de un dominio territorial controlado por el Galapagar, que a la vez se reservó las mejores ocasiones: Herrero le negó el 3-0 a Ferre, y después Figueroa no atinó a embocar un servicio de Buceta, que seguía encendido, viviendo su día grande. Finalmente, el gol de la tranquilidad fue a llegar en una indecisión entre Álex Herrero y Ander, con el defensa marcando en propia puerta ante la presión de Figueroa.
El gol del 3-0 acabó con cualquier suspense, mientras la radio ubicaba al Galapagar en una plácida décima posición, y terminaba de confirmar la cuarta de Las Rozas, abocado a resolver en Las Veredillas una eliminatoria de altísimo voltaje con el Torrejón, ante el imposible de cazar la segunda plaza del Trival Valderas. El postrero gol de Cuéllar quedó a beneficio de inventario y el Galapagar pudo celebrar la victoria que compensa todo el sufrimiento final de la temporada con una afición volcada. Fue el triunfo que da los 46 puntos que evitan los arrastres y prolongan la época dorada del club, con una sexta temporada en categoría nacional como guinda a un año pletórico en sus categorías de base, ésas de las que un día salió el lateral derecho reconvertido en delantero que hoy responde al nombre de Pablo Buceta.
Jaime Fresno
